El arte de la seducción...

4 de junio de 2008

"La oscuridad me ayuda, es mi aliada. Y en la barra de aquel bar, el color negro de mi ropa, hace que las curvas se agudicen. Deslizo un dedo por la barra de madera, y con un movimiento rápido y ágil cruzo las piernas en aquella banqueta roja a juego con las paredes. Pido un whisky al camarero, sabiendo que me miras, me hago la desinteresada.

A penas mojo mis labios en el borde del vaso, mientras tu haces lo mismo. El primer sorbo siempre es el más malo, el más amargo, pero ambos disimulamos la cara de la amargura de aquel trago primerizo. Sabiendo que estamos ahí, actuando sigilosamente, atentos a nuestros próximos movimientos.

Me recojo el pelo por detrás de la oreja. No me molesta, pero deja al descubierto mi cuello. Me miras, y tu imaginación empieza a hacer virguerías.

Decido darte tiempo, y dando la vuelta sobre la banqueta, me levanto al baño. Sigues mis pasos desde tu asiento: derecha, izquierda, derecha, izquierda...Pierdo el tiempo: brillo de labios, rimel...Y cuando abro la puerta, tu cuerpo reposa sobre la máquina de tabaco. Eres listo, intentas desconcertarme cambiando tu posición estratégica.

Pero yo también sé avanzar posiciones, y en vez de sentarme nuevamente en la banqueta, vuelvo a por mi whisky y converso con el camarero con los codos apoyados sobre la barra. Los celos actúan, y con una mano en el bolsillo y la otra en tu vaso caminas lentamente hacia mi. Noto tu presencia al pasar y te miro de reojo con mis ojos negros, acabados de retocar en el baño.

Tu dedo índice roza mi espalda, mientras acabo una conversación sin sentido con la persona que detrás de la barra ya conoce el juego y trata de ser cómplice.

Entonces, por fin, un cruce de miradas. Sientes mi respiración en tu oreja y escuchas mi voz mientras recojes tu chaqueta, porque sabes que tu tiempo en el bar ha expirado por hoy"

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